¿Por qué importa tanto el Óscar a Alfonso Cuarón y la nominación a Roma como Mejor Película?



México estuvo cerca de hacer historia en la categoría a Mejor Película, pero ya lo hizo y lo sigue haciendo en la de Mejor Director.

Los Óscar son, según dice, la noche más importante del año para Hollywood. Y no hay duda de que es así; pero no se puede negar algo importante: la carga política que llevan como una cruz desde hace tantísimos años. Aunque no lo parezca, Roma ha dado en el clavo.

México, el muro, Netflix y Roma de Cuarón

México lleva meses haciendo fiesta gracias a Roma. Desde el día de su estreno en Netflix se supo que este filme, basado en una familia común de la colonia Roma de la Ciudad de México, iría más allá. Mucho más allá. Y así sucedió.

No es la primera vez que un mexicano gana un premio como mejor director en la cara de Donald Trump aka. Mr. Muro, pero sí es un golpe más en un país que eligió a un presidente con uno de los discursos más racistas de los últimos tiempos. Los bad hombres están ganando, por las buenas, las codiciadas estatuillas que habitan en Los Ángeles, California.

Y en medio de este panorama, encima de todo, Roma gana como mejor película extranjera, siendo esta la primera vez para un filme mexicano. Además fue nominada a mejor película del año y se mantuvo dentro de las favoritas junto a Green Book, quien al final se llevó el premio.

En México también se cuecen habas

Aunque la revolución no sólo se dio de México para EE.UU.; sino en gran medida de México para sí mismo: el clasismo y racismo de los propios mexicanos no tardó en hacerse presente por la actuación de Yalitza Aparicio, una profesora indígena de Oaxaca.

Vimos a tantos opinar que no se merecía la atención, que sólo por ser indígena actuó “de ella misma” en el papel de sirvienta de una familia de clase media alta… pero también vimos a tantos levantarse para acallar, por fin, ese clasismo mudo y escandaloso al mismo tiempo que siempre ha mantenido como rehén al país más norteño de Latinoamérica.

La realidad es que, por fin, México se vio reflejado en un filme que le dio la vuelta al mundo, que se ganó a pulso las nominaciones y los premios que ha tenido. Se vio en piel, cuerpo y alma. Un filme en español y mixteco que retrató la realidad que tantas mujeres viven diariamente desde aquellos años.

Así que, al final, Roma no sólo significó una cachetada para Donald Trump y su racismo rampante; sino también para los mismos racistas y malinchistas que habitan las tierras aztecas. Y además fue un bálsamo para un país por demás lastimado en tantos sentidos: sí se puede.

Los mexicanos sí pueden: un mensaje que suele olvidarse con facilidad. 





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