Viernes, 19 Octubre 2018
Noticias relacionadas con: Diego Torres
El Supremo rebaja a 5 años y 8 meses la condena a Diego Torres y mantiene los 3 años y 8 meses para Jaume Matas

12.06.2018 11:25   23 Personas Leyendo  0 Comentarios
De: www.europapress.es


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El Supremo revisará en vista pública la condena por el caso Nóos el próximo 21 de marzo

05.02.2018 9:25   45 Personas Leyendo  0 Comentarios
De: www.europapress.es


La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) ha fijado para el próximo 21 de marzo una vista pública en la que se escucharán los argumentos presentados por la Fiscalía y por las defensas de varios de los condenados en el caso Nóos, han informado fuentes jurídicas. Entre los recurrentes figuran, entre otros, la Fiscalía, la Abogacía del Estado, el marido de la Infanta Cristina Iñaki Urdangarin, su exsocio Diego Torres y el expresidente de Balerares Jaume Matas. Leer más »

La Abogacía del Estado pide al Supremo 10 meses más de cárcel para Urdangarin por Nóos

11.07.2017 17:00   63 Personas Leyendo  0 Comentarios
De: www.abc.es


La Abogacía del Estado ha solicitado al Tribunal Supremo un incremento de 10 meses de prisión en la condena a Iñaki Urdangarin por el caso Nóos. Según ha adelantado Efe, la Abogacía del Estado, que ejerce la acusación en representación de Hacienda, ha presentado un recurso de casación ante el Alto Tribunal en el que reclama un aumento tanto de la condena de prisión como de la multa fijada para el marido de Doña Cristina por dos delitos fiscales. Cabe recordar que el tribunal de la Audiencia Provincial de Palma condenó a Urdangarin a seis años y tres meses de cárcel, como autor de los delitos de prevaricación —en concurso con falsedad y malversación—, fraude, tráfico de influencias y dos delitos contra la Hacienda Pública. De la citada pena de seis años y tres meses, dos años de cárcel correspondían a los dos delitos fiscales cometidos en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por Urdangarin, quien según la sentencia defraudó 129.739 euros en 2007 y 126.166 euros al año siguiente. En el recurso presentado ahora ante el Supremo, la Abogacía del Estado cifra el fraude fiscal cometido por Urdangarin en 174.575 euros en 2007 y en 152.350 euros en 2008. Por ello, solicita que sea condenado a un año y seis meses de prisión por el primer delito y a un año y cuatro meses por el segundo. La sentencia del caso Nóos se hizo pública el pasado 17 de febrero. Las penas más elevadas recayeron sobre los dos creadores del Instituto Nóos. Así, Diego Torres fue condenado a ocho años y seis meses de prisión, por los delitos de prevaricación —en concurso con falsedad y malversación—, fraude, tráfico de influencias, un delito contra la Hacienda Pública y blanqueo. Por su parte, Urdangarin fue condenado a los citados seis años y tres meses. Tras haberse hecho pública la sentencia, la Abogacía del Estado solicitó una aclaración de la misma relacionada con la cuantificación del fraude fiscal por el que fueron condenados tanto Urdangarin como Torres. Sin embargo, la Audiencia Provincial no admitió a trámite dicha solicitud. Cabe recordar que la pasada semana la Fiscalía Anticorrupción presentó también un recurso de casación ante el Supremo, en el que solicitó que la pena impuesta a Urdangarin se eleve finalmente a un total de diez años de cárcel y que la de Torres se sitúe en 12 años y cuatro meses de prisión. En el caso Nóos se intentaba dirimir, esencialmente, si hubo presuntas irregularidades en los convenios firmados por Nóos con diversas entidades públicas, si las sociedades que conformaban el grupo Nóos habrían realizado los trabajos por los que fueron contratadas y si la facturación utilizada o las condiciones laborales de los empleados fueron conformes a la ley. De los 17 acusados en el juicio del caso Nóos, finalmente fueron condenados siete, mientras que los diez restantes fueron absueltos. Las cinco personas que, aparte de Torres y de Urdangarin, también fueron condenadas son los integrantes de la llamada «trama balear». Al expresidente balear Jaume Matas se le impuso una pena de tres años y ocho meses de cárcel, por un delito de prevaricación —en concurso con falsedad y malversación— y otro de fraude. A los otros cuatro condenados, el tribunal les impuso penas menores de dos años de prisión, que podrán ser sustituidas por una multa. Por lo que respecta a las diez personas absueltas, se exculpó a la Infanta del delito de cooperadora necesaria que le atribuía Manos Limpias en relación a los dos delitos fiscales cometidos por su marido a través de Aizoon. La titularidad de dicha mercantil era compartida a medias por el matrimonio. La sentencia señalaba que Doña Cristina debería abonar, sin embargo, una multa de 265.088 euros, al considerarla el tribunal responsable civil a título lucrativo de las irregularidades tributarias cometidas por su esposo. El tribunal absolvió también a la esposa de Torres, Ana María Tejeiro, a quien únicamente se le impuso una sanción de 344.934 euros. En la actualidad, tanto Urdangarin como Torres se encuentran en situación de libertad provisional. Cabe recordar que en la vista de medidas cautelares celebrada el pasado 23 de febrero, a petición del entonces fiscal Anticorrupción Pedro Horrach, el tribunal acordó que Urdangarin debería comparecer el día 1 de cada mes ante la autoridad judicial de su actual país de residencia —Suiza— y que debería comunicar cualquier desplazamiento fuera de la Unión Europea o cualquier cambio de residencia, incluso temporal. Por lo que respecta a Torres, el tribunal decretó para él las medidas cautelares añadidas de prohibición de salir del territorio nacional y de entrega del pasaporte. Leer más »

El tribunal de Nóos desestima repasar las cuotas defraudadas a Hacienda por Urdangarin

13.03.2017 15:11   81 Personas Leyendo  0 Comentarios
De: www.abc.es


El tribunal del caso Nóos ha dictado una providencia en la que inadmite a trámite la «pretensión aclaratoria» postulada por la Abogacía del Estado y por Iñaki Urdangarin en relación a varios puntos de la sentencia, en concreto en los relativos a la determinación de la cuota tributaria y del IVA vinculados a los ingresos de Urdangarin. Para el tribunal, las peticiones formuladas por ambas partes «exceden a las facultades aclaratorias contenidas en los artículos 267 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) y 161 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECRIM)». Cabe recordar que tras conocerse la sentencia del caso Nóos, la letrada de la Abogacía del Estado, Dolores Ripoll, había presentado el pasado mes de febrero un escrito de aclaración ante el tribunal, porque consideraba erróneo el cálculo que hay en el fallo por lo que respecta a las cuotas defraudadas a Hacienda por parte de Urdangarin. La providencia hecha pública este lunes también señala que, asimismo, se inadmiten las pretensiones aclaratorias detalladas por la defensa de Urdangarin relacionadas con la redacción de la sentencia, salvo la relativa al folio 281 del fallo. Así, donde dice «Juan Carlos Molinero», se reconoce que debe decir «Juan Pablo Molinero». Contra esta resolución no cabe la presentación de recurso alguno. La sentencia del caso Nóos se hizo pública el pasado 17 de febrero. Las penas más elevadas recayeron sobre los dos creadores del Instituto Nóos. Así, Diego Torres fue condenado a ocho años y seis meses de prisión, mientras que Urdangarin lo fue a seis años y tres meses. El Ministerio Público había solicitado en su momento 16,5 años de cárcel para el primero y 19,5 años para el marido de Doña Cristina, como presuntos autores de los delitos de prevaricación, fraude, malversación, contra la Hacienda Pública, tráfico de influencias, falsedad, estafa y blanqueo. En el caso Nóos se intentaba dirimir, esencialmente, si hubo presuntas irregularidades en los convenios firmados por Nóos con diversas entidades públicas, si las sociedades que conformaban el grupo Nóos habrían realizado los trabajos por los que fueron contratadas y si la facturación utilizada o las condiciones laborales de los empleados fueron conformes a la ley. En el fallo de esta causa, las tres magistradas de la Sección Primera de la Audiencia Provincial consideraron a Urdangarin autor de los delitos de prevaricación —en concurso con falsedad y malversación—, fraude, tráfico de influencias y dos delitos contra la Hacienda Pública. En cuanto a Torres, el tribunal le consideró responsable de los delitos de prevaricación —en concurso con falsedad y malversación—, fraude, tráfico de influencias, un delito contra la Hacienda Pública y blanqueo. Con posterioridad, el pasado 23 de febrero tuvo lugar en la Audiencia Provincial la vista de medidas cautelares, que había sido solicitada por el fiscal Anticorrupción Pedro Horrach. Tras la vista, el tribunal acordó mantener la libertad provisional para los dos creadores del Instituto Nóos sin la necesidad de abonar ninguna fianza. En ese sentido, las magistradas rechazaron la petición del fiscal, que había solicitado prisión provisional eludible con fianza para ambos, en concreto, que Urdangarin abonase 200.000 euros y que Torres entregase 100.000 euros para evitar su ingreso en la cárcel. Horrach había hecho su solicitud al tribunal atendiendo a la gravedad de las penas, porque los hechos delictivos habían quedado acreditados y por el riesgo de fuga, que a su juicio era pequeño, pero no inexistente. El fiscal también había valorado la actual situación económica de los dos exsocios. El auto del tribunal fijó finalmente, como únicas medidas cautelares, que Urdangarin deberá comparecer el día 1 de cada mes ante la autoridad judicial de su actual país de residencia —Suiza— y que deberá comunicar al tribunal cualquier desplazamiento fuera de la Unión Europea o cualquier cambio de residencia, incluso temporal. Por lo que respecta a Torres, el tribunal decretó para él las medidas cautelares de prohibición de salir del territorio nacional, entrega del pasaporte y comparecencias en el Juzgado más próximo a su domicilio el día 1 de cada mes. También deberá comunicar cualquier cambio de residencia, incluso temporal. Leer más »

Camus, Nóos, el fútbol y la vida

28.02.2017 14:44   84 Personas Leyendo  0 Comentarios
De: www.abc.es


«Se quiere informar rápido en lugar de informar bien. La verdad no se beneficia con ello». Esta acertada reflexión, que parece escrita hoy mismo, fue expuesta por el gran pensador francés Albert Camus en su texto «El periodismo crítico», publicado en septiembre de 1944. Años después, en un texto dedicado al fútbol y titulado «La Belle Époque», Camus hizo referencia a su propia experiencia personal como portero cuando escribió: «Pronto aprendí que el balón nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me sirvió mucho en la vida». No sé si entre el reducido grupo de periodistas que durante el pasado año cubrimos en su integridad el desarrollo del juicio del caso Nóos había muchos aficionados al fútbol, pero creo que todos suscribiríamos literalmente ambas consideraciones. Por lo demás, conformábamos un equipo de informadores muy heterogéneo. Había personas monárquicas y también republicanas, e incluso mediopensionistas, jóvenes y menos jóvenes, de espíritu sosegado o de temperamento impaciente, prestas a la broma o serias, de izquierdas, de derechas o de centro. En el buen sentido, había de todo, como en botica. En ese grupo tan variopinto, había quien sentía admiración por las tres magistradas que integraban el tribunal —Samantha Romero, Eleonor Moyá y Rocío Martín— y quien sentía aprecio por el fiscal Pedro Horrach, por alguno de los letrados, por alguna de las acusaciones o por quien había sido en su momento el juez instructor de la causa, José Castro. Esa admiración o ese aprecio no diría que los sintiéramos también hacia los acusados, pero sí sentíamos hacia ellos el respeto que cualquier ser humano, ya sólo por su misma condición de persona, siempre merece. Sentencia de 741 páginas Las sucesivas declaraciones de los 17 encausados, de los testigos y de los peritos, así como también las pruebas presentadas, los documentos analizados y las intervenciones de las distintas acusaciones y defensas, cambiaron en algunos casos la percepción que pudiéramos haber tenido al inicio de la vista oral con respecto a los presuntos delitos cometidos por varias personas concretas. Durante el proceso, algunos periodistas optamos, además, por adentrarnos con una cierta frecuencia en los no especialmente apasionantes vericuetos del Código Penal o de la Ley de Contratos del Sector Público, para intentar entender mejor todo lo que se estaba tratando en esta causa. Una vez acabado ya el juicio, en junio del pasado año, la percepción mayoritaria, si no unánime, de quienes habíamos seguido diariamente la vista oral era que la sentencia podía ir poco más o menos en el sentido en el que finalmente fue. Así, pensábamos que seguramente habría para Diego Torres y para Iñaki Urdangarin condenas algo menores de las solicitadas inicialmente para ambos, que Doña Cristina y que Ana María Tejeiro —esposa de Torres— serían absueltas y que quizás habría alguna exculpación más. No era que tuviéramos el don de la videncia o el de la quiromancia, era sólo que el desarrollo de las 63 sesiones del juicio nos había conducido a esas conclusiones provisionales. Casi ocho meses después, el pasado 17 de febrero, se hizo finalmente pública la sentencia. Si nunca es fácil leer en su integridad una resolución judicial, no resulta difícil imaginar qué puede suponer enfrentarse a una resolución que tiene nada menos que 741 páginas en total. Por esa razón, una vez avanzadas ya en los medios las penas o las absoluciones para los diferentes encausados, los periodistas nos centramos aquel día en leer los distintos pormenores del fallo judicial. A lo largo de horas y horas y horas —y más horas— fuimos leyendo todas las argumentaciones, al igual que hicieron las acusaciones y las defensas. Los ansiolíticos fueron ese día nuestro mejor y mayor aliado. Críticas en la plaza pública Cuando los medios empezaron a pedir una primera valoración de la sentencia a todas las partes relacionadas con el caso, la prudencia fue el elemento común en casi todas las respuestas, a la espera de poder analizar con mayor detalle y a fondo el contenido del fallo. En las redes sociales, en cambio, no fue así. A los pocos segundos de haberse hecho pública la resolución, había ya críticas inmisericordes, acompañadas en no pocos casos de insultos y de descalificaciones personales, contra la sentencia, contra las magistradas, contra Horrach, contra los periodistas, contra la Monarquía, contra el Gobierno e incluso también contra la oposición, contra la Fiscalía y contra la Justicia —en mayúscula— supuestamente parcial que al parecer se estaría aplicando en determinadas ocasiones en nuestro país. Algunos dirigentes políticos se sumaron también de inmediato a esa lapidación en la plaza pública. Las críticas inmisericordes se repitieron, con mayor intensidad si cabe, el pasado jueves, cuando las magistradas dictaron el auto de medidas cautelares contra Urdangarin y contra Torres. Salvo contadas y loables excepciones, los denuestos contra la sentencia o contra el citado auto no se apoyaban en ninguna argumentación concreta aparecida en dichos textos, sino sólo en la circunstancia de que la Infanta había sido absuelta y en el hecho de que las penas habían sido menores de lo que esperaba una parte de la opinión pública. Más allá de este proceso judicial concreto, parece haber una manera de entender el mundo según la cual sólo habría justicia cuando se condena a quien yo quiero que se condene y se exculpa a quien yo quiero que se exculpe. Las pruebas, las garantías legales o las leyes pasarían a ser, en ese contexto, casi, casi, un engorro. En los nuevos tribunales populares, que hoy parecen concentrarse mayoritariamente en las redes, los juicios son siempre sumarísimos, las sentencias son inapelables y las posibilidades de poder presentar recursos son por supuesto inexistentes. Y cualquiera que no coincida con esa visión del mundo es considerado de inmediato un sospechoso o un lacayo del sistema. O incluso algo mucho peor. Pedagogía Por suerte, en las democracias suele prevalecer aún el criterio de los tribunales tradicionales, normalmente algo más garantistas, aun reconociendo las limitaciones e imperfecciones que puedan tener y que en ocasiones de hecho tienen. Por lo demás, equiparar, como se ha hecho, algunas sentencias previas más o menos polémicas con la del caso Nóos, creo que es ser un poco ventajista. El caso Nóos no debería ser una especie de «punching ball» sobre el que descargar nuestra indignación por el posible acierto o no de otras sentencias. Además, en el caso Nóos se juzgaban, sobre todo, posibles delitos de carácter económico. La mayoría de dichos delitos —aunque no todos— implican normalmente penas de cárcel, y está bien que así sea, porque pocas cosas socavan más una democracia y también la confianza de los ciudadanos en sus instituciones que la corrupción. Pero deberíamos distinguir siempre claramente entre lo que es un delito, una irregularidad administrativa y un comportamiento que pueda haber sido poco ético. Por desgracia, cuando se hablaba del caso Nóos demasiado a menudo parecía haber una especie de «totum revolutum» en ese sentido. En ese contexto, en los medios seguramente se ha perdido una gran oportunidad —una más— de poder hacer un poco de pedagogía, de exponer argumentos en lugar de intentar imponer opiniones propias apoyándose casi siempre en la visceralidad, emoción que nunca suele ser una buena consejera. Escuchando además las opiniones de las grandes estrellas tertulianas del momento, uno tenía en ocasiones la impresión de que, supuestamente, no habían seguido el juicio, ni se habían leído la sentencia ni tampoco el auto posterior. Ya digo, presuntamente. A veces era como oír hablar a alguien de un deporte del que no conoce las reglas, o de un partido de fútbol que no ha visto, o de un árbitro al que vitupera sólo porque no ha pitado un penalti a favor de su equipo o porque le ha sancionado con uno en contra, más allá del posible acierto o desacierto en la decisión de señalar la pena máxima. Pero, insisto, podría ser una impresión mía equivocada. El amable lector habrá podido comprobar ya que el fútbol es un deporte que me gusta mucho. «Después de muchos años, lo que finalmente sé con más seguridad sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol». Estas palabras tan sabias, que también hago mías, las escribió igualmente, cómo no, el maestro Albert Camus, un referente ético para todos nosotros y también un ejemplo de lo que debería de ser siempre el verdadero periodismo crítico: honesto, veraz y compasivo. Leer más »

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