Ya hay condena para el asesino de Paquita

Condenado por asesinato a 23 años y medio de prisión el único acusado en el caso de la muerte de la joyera de Albatana, cuyo cadáver fue encontrado en julio de 2015 en un paraje entre los municipios de Tobarra y de Ontur, tras varios días desaparecida. Además la Sala prohíbe a este hombre aproximarse al esposo y los tres hijos de la fallecida a sus domicilios, lugares de trabajo o cualquier otro que se encuentren o frecuenten a menos de 200 metros durante 28 años; e indemnizar a los mismos en 120.000 y 20.000 euros (a cada uno de los tres hijos) respectivamente. Así lo ha dado a conocer este viernes la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete. 

Resultado de imagen de asesino albacete

Del mismo modo la Sala condena a este hombre por un delito de detención ilegal a la pena de 4 años de prisión y a 1 año de cárcel más por un delito de daños en el vehículo en el que transportó a la víctima. 

Contra la presente resolución cabe interponer recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. 

El Jurado popular ya el pasado 19 de diciembre, compuesto por 4 hombres y 5 mujeres, exponía  su veredicto tras las seis sesiones celebradas del juicio sobre la muerte de la joyera, declarándole culpable de un delito de asesinato, otro de detención ilegal y otro delito doloso de daños por incendio en el vehículo de la misma.

En las seis sesiones del juicio, decenas de personas testificaron para aclarar las circunstancias de la muerte de la joyera, mientras que el acusado se definió como “una víctima más” del caso y apuntó a que otras dos personas fueron los verdaderos autores del crimen y que le obligaron a participar en el secuestro de la joyera “a punta de pistola”.

La pista de Francisca Jiménez se perdió el 1 de julio de 2015, cuando fue a Tobarra, población donde residía el acusado. El coche de la víctima apareció calcinado en Ontur, el mismo día en que comenzó su búsqueda en la comarca y, según ha testificado su marido en el juicio, podía llevar encima joyas por valor de 30.000 euros, aunque parte de la mercancía estaba en el vehículo incendiado.